Vivir en una casa de madera

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En los días fríos, pocas cosas hay más reconfortantes que entrar en una casa de apariencia cálida para poder sentirnos resguardados de las inclemencias del exterior. La madera y los textiles gruesos, incluso con un poco de pelo, son apuestas seguras.

Esta casa está hecha (casi) únicamente de madera. Para la chimenea y el lavabo se ha usado algo de piedra, y en la cocina podemos encontrarnos con electrodomésticos metálicos y una encimera de barro cocido, pero el resto… madera pura y dura, en las paredes, techos, suelos, muebles…

Entrar en esta casa es sentirse en comunión con la naturaleza, pero no esa rebosante de verde y flores, sino la más íntima, la que invita al refugio: ristras de ajos colgadas en la cocina, cuernos de rumiantes que se utilizan como base para lámparas de techo, leña cortada lista para ser quemada…

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Vivir en una casa de madera. Comedor Vivir en una casa de madera

Todo encaja perfectamente en su sitio y cuesta imaginarse algunos de los muebles en otro lugar. Es como si todo llevase allí varias vidas, desde el aparador de la cocina al sofá del salón pasando por la mesa ligeramente curva del comedor. Sólo algunos muebles, sobre todo en los dormitorios, son algo  más delicados y elaborados, aunque sin perder la rusticidad general que emana de la casa.

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Vivir en una casa de madera. Lavabo Vivir en una casa de madera

Auténticamente rural. Salvo por algunos pequeños detalles, uno sabe que al entrar aquí está viviendo exactamente como hace cien años, aunque con agua corriente, vitrocerámica y horno eléctrico, claro. Un refugio ideal para un fin de semana invernal y campestre. O para una vida de retiro y sosiego…

Visto en: Adorable Home.


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