Desde que leyendo los diarios de Anaïn Nin, descubrí que había vivido durante una temporada un idilio con un revolucionario peruano llamado Gonzalo Moré en una casa barco en el Sena, la idea de vivir sobre el agua me fascina y me parece maravillosa. Y he aquí algo muy parecido a aquello, aunque en versión siglo XXI y mucho menos underground: la casa de una pareja francesa que compró esta barcaza y la remodeló completamente para convertirla en toda una mansión flotante.
Lo mejor, sin duda, es la estupenda terraza que queda en la cubierta, en la que han colocado unos espectaculares sofás de diseño, muy resistentes al agua y a las inclemencias del tiempo que, sin duda, tendrán que sufrir, y una gran mesa acompañada de las ya clásicas sillas Tolix.
Cuando nos adentramos en el interior de la barcaza, antaño destinada al transporte de mercancías, descubrimos todo un espectáculo vintage con toques de diseño contemporáneo. Una sobria mesa de de centro cuadrada de madera, un sofá de forja, otro de estilo Luis XV… aderezado con unas simpáticas sillas de plástico amarillas, una consola en forma de cuerpo de avestruz y un moderno reloj de cuco rosa.
La cocina es mi estancia favorita. En tonos grises, todo es muy industrial, pero a la vez resulta cálido por sus accesorios vintage como la báscula o las botellas de cristal y, sobre todo, por esa estupenda idea de construir la mesa enfrentando dos antiguos pupitres de escuela pintados en negro.
Y los dormitorios también tienen su encanto. Sigue dominando el tono gris, y tienen algunos elementos recuperados, como esa vieja puerta de madera, los flexos o las mesitas auxiliares. ¿Sabéis lo mejor? Alquilan algunas habitaciones por noches (el link está más abajo).
Web de Le boudoir de Serendipity.























































