Hoy toca un espacio increíble una pequeña cabana en medio del campo, que anteriormente sirvió para guardar aperos y material de caza y que ha sido completamente renovada para convertirla en un pequeño y romántico hogar, en una casita de cuento con un aire muy shabby chic. La cabaña, de madera, es tan pequeña que ni siquiera se puede dividir en estancias, y es un todo uno muy bien aprovechado y absolutamente encantador.
El exterior se pintó de blanco y se añadieron algunos ornamentos que hacen que la casita parezca recién salida de un cuento de hadas. Hay un pequeño porche en el que sentarse a leer o contemplar el paisaje, y de ahí se accede al interior a través de una puerta verde, que destaca mucho, ya que la casita está dominada por el blanco.
Ya en el interior, descubrimos lo bien que se aprovecha el espacio, con estanterías en la parte que queda bajo el tejado. La casa es estrecha, así que no cabe más que un sofá delante de una alacena en la que se guarda el menaje. La lámpara de araña, las telas vaporosas y la madera pintada de blanco nos sumergen en el sueño. Es como la casa que ideábamos de niñas.
Lo más encantador es que se ha habilitado la parte superior de la zona de entrada para instalar allí un básico dormitorio muy abuhardillado. No hay espacio más que para un colchón pero, una vez más, el juego con las telas hace que resulte muy acogedor. Luego, el mismo suelo sirve de mesita de noche, y otra pequeña lámpara de araña completa el conjunto.
Es un fin de semana ideal, ¿no?
Visto en: Umods.
























































¿Shabby chic? ¿ezo…? ¿Qué lo que éh?