Chabola por fuera, casa con estilo por dentro. Cuando uno se acerca a esta casa hecha, fundamentalmente, a base de uralitas, se imagina que en su interior debe haber poco más que unos aperos de labranza y algunas herramientas, pero lo cierto es que, pese a lo básica y pobre que es la construcción, su decoración se ha hecho con mucho gusto y hay varias piezas más que interesantes.
Las paredes que forman parte de la estructura exterior no se han forrado, sino que se ha dejado la uralita vista, aunque las han pintado de colores, lo que le da a la casa un aire muy bohemio. Para los techos se han servido de tablas de madera, que no siempre encajan a la perfección, y en el suelo se combinan los recubrimientos de madera con otras zonas de adobe.
Los muebles, como se puede ver, son en este rincón de comedor son, en algunos casos muy básicos, como por ejemplo la mesa, que se compone de una tabla gruesa de madera sobre dos bidones. Junto a ella, unas sillas vintage diferentes y un armario rústico.
La cocina es un auténtico almacén de cazuelas de porcelana y otros recipientes, colgados del techo o guardados en dos aparadores que, pese a su sencillez, tienen mucho estilo, como la mesa, compuesta por tablones sin sellar. Todo parece muy auténtico.
En el salón se sigue el mismo esquema, “almacenando” cuadros, dibujos y fotografías en la pared, mantas sobre la cama, telas en el dosel. Mi pieza favorita es, sin duda, ese sofá vintage.
En el cuarto de baño el encanto está en el rustico acabado de las paredes y en la bañera de cemento.
Visto en: Architectural Digest.























































