Estoy fascinada con este sitio, un restaurante de tres plantas en un edificio del londinense barrio del Soho que es realmente sigular, sobre todo, por su disposición. En lugar de organizar las plantas por enormes salas de un solo comedor, lo que han hecho ha sido mantener la estructura de las estancias y situar en cada una de ellas salones o comedores singulares que tanto sirven para comidas como para celebrar reuniones de trabajo, recepciones o hasta pequeños espectáculos, con capacidades que oscilan entre las diez y las cien personas.
Lo mejor es que cada sala es absolutamente original y diferente a las demás, aunque todas guardan un mismo estilo, basado en un mobiliario vintage en el que predomina la madera, la conservación de los elementos antiguos como las chimeneas o los paneles de madera en las paredes. Sillas estilo Thonet, otras Luis XV, sofás de terciopelo con capitoné, candelabros de alpaca, alfombras clásicas… todo eso se ve salpicado de vez en cuando por diseños del siglo XX.
Cada comedor tiene su propia estructura, organizándose en torno a una sola mesa o a varias, redondas o rectangulares. Incluso muchas de las salas tienen zonas de sofás, más pensadas para pasar allí un buen rato que para una simple comida.
El Kettners, que es como se llama este local, esta en una zona en la que hay varios teatros, y es habitual que allí se celebren fiestas previas o posteriores a los espectáculos. Está preparado para todo.
Una de las cosas más encantadoras son los reservados, esas pequeñas salas con sofás de respaldo alto alrededor de una mesa que quedan discretamente cerrados con una gruesa cortina. ¿Alguien da más?
Página web de Kettners.























































