El verano llama siempre a un colorido debordante o a un blanco casi absoluto, todo depende de que lo veamos como una estación festiva o como el momento de unas vacaciones relajantes. Para lo segundo, el hotel San Giorgio de la isla griega de Mykonos es un entorno sensacional. Llama a la armonía por sus espacios amplios y limpios, por la sencillez de sus muebles y por la uniformidad de las tonalidades: madera, fibras naturales, blancos y algunos toques de rojos o naranjas.
Lo primero que llama la atención es la recepción, con un simple mostrador de obra en riguroso blanco y la pared del fondo forrada con viejas contraventanas, algo de lo que ya habíamos hablado en el blog. Aunque lo realmente espectacular son las sillas huevo colgantes, que viene a sustituir a los típicos sofás que se encuentran en el resto de hoteles.
La mayoría de los muebles del San Giorgio son, o bien de obra, o piezas recuperadas de madera. Los asientos suelen ser bancos corridos de obra, y también algún tocador de las habitaciones se ha realizado por este sistema. Luego reina la madera rústica, casi sin tratar, y los muebles encontrados en algún chamarilero aquí y allá. La veta luce en todo su esplendor y resulta muy natural y ecológico.
En las habitaciones no hay más muebles de los necesarios: camas, armarios, algún mueble auxiliar y unas banquetas o sillas para sentarse. Todos son muy ligeros, y destacan mucho en el ambiente absolutamente blanco que hay en todo el hotel. Dentro de la sencillez, también hay sitio para alguna pieza un poco más especial, como el sillón Emmanuelle que preside una esquina de uno de los dormitorios.
Las pocas notas de color que hay, están en los cojines, generalmente con rojos y naranjas.
Y para terminar, unas imágenes del exterior, de la piscina del hotel y del maravilloso entorno en el que se enclava.
Web del hotel San Giorgio.
























































Me habéis conquistado con este hotel, me quedo para seguiros!
Saludos