Figuras como estas pocos se atreverían a ponerlas en su casa, y aquellos que lo hiciesen tendrían que retirarlas en un porcentaje muy alto cuando recibiesen alguna visita familiar, a riesgo de enzarzarse en una peligrosa discusión. Las vírgenes de la francesa Soasig Chamaillard no son aptas para fervientes cristianos ni gente con demasiados remilgos, [...]













































