A menudo incómodas, pero siempre nostálgicas y entrañables, las antiguas butacas de cine o de teatro nos han hecho removernos en nuestros asientos y desear que una película terminase lo antes posible. Pero lo cierto es que cuando las vemos sólo recordamos buenos momentos. De hecho, recuerdo como durante la remodelación del Teatro Jovellanos de Gijón, las viejas butacas se sacaron a la venta y la iniciativa tuvo un éxito tremendo. Me gustaría ver qué es lo que ha hecho la gente que las compró. Hasta que lo averigüe, me conformo con estas imágenes de viejas butacas reutilizadas como decoración, y a veces hasta como asiento, en vestíbulos, salones y comedores.
Reciclar unas butacas de cine o de teatro y colocarlas como elemento decorativo dentro de casa da a la estancia en la que las pongamos un toque retro, bohemio y cultureta como pocos otros objetos. Si son de las más duras y sencillas de madera, lo idea es ubicarlas en el hall o en un rincón en el que no nos vayamos a sentar mucho. Si son de las acolchadas y tapizadas… las posibilidades aumentan, y esas butacas viejas pueden convertirse en asientos alrededor de una mesa de comedor, por ejemplo.
Aquí recupero una fotografía que ya vimos en el blog, sobre un precioso y chic hotel al sur de Francia con muchos muebles vintage, entre ellos tres butacas de teatro que colocaron al lado del mostrador de la recepción.
Y aquí una idea genial: dos butacas de cine, con sus números y todo, en el lavacabezas de una peluquería.
Para terminar, una butacas solitaria, aunque con mucha clase, que ahora sirve como silla de despacho. ¿Os animáis a recuperar alguna?
Visto en: Apartment Therapy, Poetic Home, SF Girl by Bay y Traviesa Design.























































