Este es el resultado de mi primera butaca tapizada. Es el clásico sillón Luis XV con apoyabrazos y procedía de una casa del centro de Asturias.
Lo tuve claro desde el primer momento: tenía que ser negra, tapizada en charol y remachada con tachuelas. El resultado, después de muchas horas de trabajo, tengo que reconocer -modestia aparte- que es espectacular.
Primero hubo que retirar todo el barniz con un decapante, y luego darle varias manos de laca negra para terminar con un protector de madera que evitará desconchones futuros y le da además brillo a la pintura, que originalmente era satinada.
La parte más difícil, con diferencia, fue la del tapizado, porque descubrí que el charol es el material más complicado de todos: es duro y muy difícil de moldear para dar las múltiples curvas que tienen, sobre todo, el asiento y los apoyabrazos.
Para terminar, lo rematé con tachuelas de acero que hubo que clavar una a una, a base de paciencia y esmero (¡y desperdiciar una buena parte de ellas que se doblaban al clavarlas!).
Pero todo el esfuerzo ha merecido la pena, porque la butaca ha quedado preciosa. Nada que ver con su aspercto antes de la “reforma”, que era este:
El sillón estaba en muy buen estado, salvo el tapizado, que se había hecho con una tela demasiado fina que estaba rota y llena de manchas. Poco tiene que ver con el resultado actual.
Aquí os dejo varios ejemplos de otras posibles combinaciones de pintura y telas con la misma butaca que he encontrado por la red:
Pero… ¡ay! El charol…
Visto en: Portobello Deco, High Fashion Home, Shabby Chic Chair, Happy Roost, Elle Deco y Maisons du Monde.
























































Una vez me senté desnudo en una butaca muy parecida a ésta y todavía no se ha quitado del todo las huellas “dactilares”…
Me encantan sus propuestas.