Convertir una casa en un museo

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Convertir una casa en un museo es más fácil de lo que pensamos. No hace falta demasiado dinero, sino imaginación y creatividad. Es lo que hacen los creadores de la firma Jimmie Martin: se sirven de muebles viejos -algunos pueden considerarse vintage, pero otros son simplemente eso, viejos-, los redecoran sin cortarse ni un pelo, con todo el descaro posible, y los convierten en piezas únicas que son verdaderas obras de arte.

Hace unos meses os mostraba el apartamento de Jimmie Karlsson, hoy toca el de la otra mitad de la marca, Martin Nihlmar. Guardan nada sorprendentes similitudes, y algunas cosas son clavadas, como el comedor, que en las dos casas consta de un panel graffiteado, las mismas sillas blancas tipo pantone y la misma mesa metálica. Por lo demás, mientras el apartamento de Jimmie es mucho más ligero, a Martin le gustan un poco más los excesos y los colores fuertes en las paredes.

En el salón, una pared negra se cubre de cuadros, fotografías y dibujos, el sofá se llena de cojines de todos los colores y una peana azul muy sencilla sirve de base para un busto clásico pintado de amarillo y con un rayo negro en el ojo. Toda una osadía. No sorprende, después de haber visto en el vestíbulo cómo otro busto se cubría con una gorra de béisbol. La silla Luis XV retapizada se repite con variantes en ambas casas.

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Convertir una casa en un museo. Busto clásico pintado de amarillo y butaca Luis XV retapizada Convertir una casa en un museo

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Cada pieza, sea de decoración, arte o mobiliario, tiene su propia personalidad y destacaría por sí misma. Aquí conviven unas con otras sin que llegue a resultar ahogante. ¿El secreto? Tener estilo.

Convertir una casa en un museo. Panel y vista salón Convertir una casa en un museo

Convertir una casa en un museo. Comedor con panel graffiteado Convertir una casa en un museo

Un armario de lo más simplón cobra vida gracias a una simple capa de pintura y, en la cocina, se aprovecha ese inútil espacio sobre los armarios altos para colocar allí cuadros, esculturas y un sinfín de adornos.

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Convertir una casa en un museo. Cocina Convertir una casa en un museo

Y en el dormitorio, reina la paz… si no fuera por el inquietante cuervo disecado que hay sobre la mesita de noche. Guardián de pesadillas…

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Visto en: Дизайн и декор.


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