No hay como dejarse influir por el entorno cuando este es hermoso y positivo, y no dudo que cuando uno vive en una casa alegre es mucho más fácil contagiarse de esa alegría en los días malos. Por eso me gusta esta casa, en la que sobre el blanco destacan muebles y complementos coloridos que la dotan de mucha energía positiva y que arrancan una sonrisa a cualquiera.
Me gusta además, por otra cosa, y es porque cada pieza viene de un sitio diferente y ha sido recuperada con mucho mimo. Muebles vintage recuperados y, además, alegres. Perfecto.
El salón es una buena muestra de ello, con un elegante sofá de terciopelo, acompañado de una butaca rosa y una cómoda puertas en azul claro y, sobre todo, un montón de espejos de marco dorado que reflejan la luz y el positivismo que entra por las ventanas.
El resto de la casa resulta igualmente encantador. Una pared exhibe un collage de papeles pintados resulta, en sí misma, una auténtica obra de arte. Luego nos vamos hasta la cocina, que ya habíamos enseñado en el blog en un artículo sobre decorar combinando sillas desiguales. Es precisamente esa idea de aprovechar muebles, tanto sillas como taburetes, cajas de madera, lámparas o butacas, sin importar de donde vegan ni como sean, lo que hace tan especial a esta casa.
Los dormitorios también resultan encantadores, aportan calma y sosiego, y llaman a relajarse entre las sábanas. Una cama de dosel blanco y sencillo parece recién salida de un palacio por la elegancia de la gran lámpara de araña de bronce y cristales que la acompaña. Los cuadros en el cabecero, así colocados, resultan muy informales.
Azules y rosas sobre el blanco aportan mucha armonía, una alegre calma que transmite serenidad e invita a ser feliz el resto del día.
Visto en: Freshome.























































