El efecto que produce entrar en esta casa de campo en Italia es como si estuviéramos dentro de un antiguo castillo medieval rehabilitado, con sus paredes de recia piedra y sus estructuras internas de madera. Los suelos, techos, vigas y columnas tienen un encanto especial y dejan ver las huellas que el tiempo ha dejado en ellos. Y esa magia se combina a la perfección con el efecto de un buen montón de muebles recuperados y algunas piezas de diseño más moderno que no desentonan en absoluto.
La casa, que por cierto es un molino, se ha convertido en una posada, así que si estáis pensando en viajar próximamente a Italia, esta puede ser una opción para una escapada. La planta baja está llena de rincones que funcionan como pequeños comedores, todos ellos intercomunicados y encantadores.